El actor ganador del Oscar, Morgan Freeman, ha generado inquietud entre sus seguidores luego de su reciente aparición en el programa The Jennifer Hudson Show.
Lejos de centrarse en sus más de seis décadas de trayectoria, la conversación en redes sociales se volcó rápidamente a su aparente fragilidad y confusión durante la visita.
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Las cámaras captaron al artista de 88 años mientras realizaba el recorrido de entrada moviéndose con notable lentitud. Al término del pasillo, se hizo evidente que se apoyó en una pared y recibió asistencia puntual del personal de producción.
Esta secuencia visual fue suficiente para que los internautas se alertaran.
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Morgan Freeman y las reacciones y comentarios del público
En X, miles de usuarios compartieron sus impresiones, manifestando una mezcla de tristeza y sorpresa. Comentarios como ”parece como si no supiera qué hacer“ o ”pareciera no saber exactamente dónde se encontraba“, reflejaron la alarma generalizada.
El guante negro: la historia detrás del accesorio
Un detalle recurrente en las discusiones fue el guante negro que Freeman llevaba en su mano izquierda. Este accesorio, que el actor ha usado públicamente durante más de 10 años, no es estético, sino médico.
El guante es una medida terapéutica para el daño nervioso crónico y la fibromialgia resultantes de un aparatoso accidente automovilístico sufrido en 2008. La segunda condición se caracteriza por un dolor musculoesquelético generalizado, acompañado de fatiga, trastornos del sueño y problemas cognitivos (o de memoria).
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Tras el volcamiento de su coche en Misisipi, el actor, que entonces tenía 71 años, lidió con fracturas de codo y brazo. La lesión nerviosa consecuente le dejó la mano izquierda parcialmente paralizada y con dolor crónico. El guante, por lo tanto, ayuda a mejorar la circulación sanguínea y a aliviar el dolor.
A pesar de estos problemas de salud que limitan su movilidad, Morgan Freeman sigue siendo una figura activa y respetada en la industria cinematográfica.

