La promesa de un sueldo que triplicaba el promedio nacional y el lujo de Punta Cana fueron el cebo perfecto.
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En 2021, lo que parecía una oportunidad de oro para escapar de la pobreza en Los Alcarrizos (Santo Domingo) terminó convirtiéndose, para Carolina y otras compañeras, en una trama de presuntas irregularidades y abusos que hoy salpican el entorno del histórico cantante Julio Iglesias.
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Julio Iglesias y el proceso de selección: una foto ‘completa’
Tras ver el anuncio en Instagram, el primer contacto fue a través de WhatsApp. Carolina, de 27 años, relata así su primer acercamiento en entrevista con elDiario.es: ”Le dije que necesitaba el empleo. Le envié mi currículum y me dijeron que enviara una foto de mí completa“.
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Al día siguiente ya tenía el puesto. Pero la realidad tras los muros de la villa de inspiración balinesa del artista era distinta a la esperada. Una investigación conjunta de elDiario.es y Univision Noticias ha sacado a la luz denuncias que van desde irregularidades administrativas hasta agresiones sexuales reportadas por otras dos exempleadas.
El traslado a España y la condición familiar
Después de unos meses en República Dominicana, la gerencia de la casa le propuso un cambio de aires hacia la finca ‘Cuatro Lunas’ en Ojén, Málaga. Carolina recuerda lo ocurrido: ”me dijo que yo era buena empleada, que estaban viendo si mandaban a unas chicas a Bahamas y otras a España, y que a mí querían mandarme a España“.
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Antes de cruzar el Atlántico, Carolina puso una condición: ver a su hija. Llevaba desde marzo sin poder salir de la mansión. Según explica, el propio cantante facilitó el encuentro.
”Le dije que no sabía cuánto iba a durar sin yo siquiera poder ver a mi hija. Entonces, ahí él me dio la opción de que el chófer podía venir a buscar a mi hija para que ella durara un par de días conmigo en la villa sin que saliéramos. Yo acepté y fueron a buscar la niña“, sostuvo.
La trampa del visado y la desigualdad en Marbella
A pesar de que el traslado a España implicaba trabajar, según elDiario.es Julio Iglesias solicitó para ella un visado Schengen tipo C. Este permiso es para turismo o estancias cortas y no permite el empleo remunerado. Una vez en Málaga, la formalización laboral nunca llegó.
”Yo recuerdo que supuestamente cuando cumpliéramos los tres meses nos iban a hacer el contrato. Me enviaron a trabajar a España y no me hicieron el contrato en ningún momento“, expresó.
La diferencia de trato entre las empleadas locales y las que venían del extranjero era evidente para Carolina.
”Yo estaba totalmente convencida de que me estaban explotando a nivel laboral, porque ellos pusieron a trabajar en España a chicas que vivían en España y tenían un mejor sueldo y un mejor horario. Las chicas que trabajaban en la casa en España junto con nosotras entraban a trabajar a las nueve y terminaban a las cinco de la tarde y a las seis. Entonces las únicas que nos quedábamos trabajando éramos nosotras, las que habían mandado desde aquí“, afirmó.
Ante estas graves acusaciones de abusos laborales y las denuncias de agresión sexual (estas últimas archivadas por la Audiencia Nacional por falta de jurisdicción), Julio Iglesias emitió un comunicado negando todo.
Aseguró no ”haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer“ y que las acusaciones son ”absolutamente falsas“.

