Fotografía de una matrona posando con uno de sus platos en Sabor Bajero.Matrona posando con uno de sus platos en Sabor Bajero/Alcaldía de Barranquilla.

Mientras las campanas anunciaban el Domingo de Ramos, el aroma a chicharrón, plátano maduro y leña comenzó a apoderarse del Museo a Cielo Abierto en Barranquilla, lo cual, fue por la esperada cita de Sabor Bajero 2026, el evento que logra sentar en una misma mesa la tradición ancestral del Caribe y el empuje económico de sus mujeres.

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Entre el estruendo festivo de las papayeras y el bajo vibrante de los ‘pick-ups’, el Barrio Abajo reafirmó por qué es el corazón cultural de la capital del Atlántico, transformando sus calles en una vitrina donde la gastronomía es mucho más que alimento: es identidad.

Las matronas, el motor detrás del festín en Sabor Bajero

El verdadero núcleo de esta jornada no estuvo solo en los platos, sino en las manos que los crearon. Para las matronas locales, este espacio representa una plataforma vital para el sustento de sus familias y el crecimiento de sus negocios.

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Divisay Ospino, una de las figuras destacadas de esta edición, compartió cómo la formación y el apoyo de colectivos como Arianza Team han transformado su visión del oficio.

“Esta experiencia nos ha permitido profesionalizarnos y descubrir capacidades que no sabíamos que teníamos”, le explicó a El Heraldo Ospino, quien lideró un equipo compuesto por Nataly Núñez, Cintia Villa y Chivisayo Pino.

El ‘Arroz Currambero’, una obra de paciencia

La gran estrella de la mesa de Ospino fue el ‘Arroz Currambero’, una preparación que exige una logística de madrugada y un cuidado minucioso.

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Se presentó una base de arroz con vegetales, enriquecida con cerdo, pollo, res y chorizo, con el toque especial de cubos de queso, chicharrón crujiente y la dulzura del plátano maduro.

Cada ingrediente se cocina de forma independiente para ser ensamblado en el sitio, garantizando la frescura y el punto exacto de sabor.

Por otro lado, la tradición del dulce típico encontró en Mery Cardozo a su mejor embajadora. La mujer, quien se inició en este camino para llenar un vacío en la oferta de postres locales, presentó una selección que rescata lo mejor del campo caribeño: dulces de guandú, ñame, ciruela, mango y leche; enyucados, cocadas y colas de tamarindo.

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Cardozo fue enfática en el rol social del evento: “gracias a iniciativas como esta, las madres cabeza de hogar podemos consolidar nuestros emprendimientos y llevar un sustento digno a nuestras casas”.

Un balance más allá de la cocina

Sabor Bajero 2026 cerró con éxito, no únicamente por la asistencia masiva, de igual manera por su capacidad de visibilizar el trabajo de muchas mujeres. El evento se despide dejando claro que apoyar a una matrona es, en última instancia, fortalecer el tejido social de toda una comunidad.

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